Aquel hombre puso límites a nuestro pensamiento. El mensaje que trataba de descifrar era el siguiente:
¿PODEMOS CONOCER LA VERDAD?
Todos los grandes pensadores de la historia han buscado una sola certeza, algo que nadie pudiera negar. Como dos y dos son cuatro. Para encontrar esa verdad, aquel hombre usó la lógica matemática. ¿Qué mejor medio?. Hasta llegar a una aterradora conclusión.
NO EXISTE NINGUNA VERDAD FUERA DEL MUNDO DE LAS MATEMÁTICAS. NO HAY FORMA DE ENCONTRAR NI UNA SOLA CERTEZA ABSOLUTA. NINGÚN ARGUMENTO IRREBATIBLE QUE NOS AYUDE A DAR RESPUESTA A LAS PREGUNTAS DE LA HUMANIDAD.
La filosofía, por lo tanto, ha muerto. Porque de lo que no se puede hablar, mucho mejor es callarse.



