viernes, 6 de enero de 2012

En las relaciones amorosas, hay una línea muy fina entre el placer y el dolor. De hecho, mucha gente cree que una relación sin dolor es una relación que no vale la pena. Para algunos el dolor implica evolución. Pero cómo saber dónde acaba el dolor evolutivo y empieza el dolor lacerante? Si seguimos caminando por esta línea, somos masoquistas u optimistas? Y cómo saber en una relación cuándo ya es suficiente?