Su saludo fue
el final de sus finales. Su sonrisa fue el primer paso hacia el presente. Su mano sería suya para siempre. Su
“Para siempre” era evidente en su mirar. Él dijo:
Ella es lo que me faltaba. Ella dijo:
Tú eres lo primero. Ella era una pregunta que había que responder y él respondió
te quiero.