La culpa es del día de
San Valentín. De esos cientos y cientos de tarjetas que dicen
“Eres perfecto”. Imaginaos la de llamadas telefónicas inesperadas que se hacen intentando descifrar si eso es cierto. Y no solo en cuestión de amor, da la impresión de que nos pasamos la vida buscando todo lo perfecto para nosotros. El trabajo perfecto, la oportunidad perfecta, la familia perfecta. No puedo dejar de preguntarme..
cuándo dejaremos de buscar la perfección?